Impulsado por los intensos procesos de transición energética, electromovilidad e innovación tecnológica -principalmente basada en dispositivos electrónicos- que se desarrollan a nivel global, el cobre se ha transformado en un insumo de importancia estratégica para el futuro del mundo.
En octubre pasado, la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) dio a conocer sus proyecciones para el 2025 y 2026 de las principales variables internacionales relacionadas con este metal.
La agencia chilena, referente en el mercado global de este recurso, señaló entonces que durante el 2025 el precio del cobre oscilaría alrededor de un promedio de US$ 4,25 por libra, que la oferta global sería de 27.3 millones de toneladas (MT) (2.3% más que 2024) y que la demanda registraría 27.4 millones de toneladas (3.2% por encima del 2024). Con ello, el balance preveía un déficit de 118 mil toneladas.
Y para el año 2026, Cochilco vaticinaba que la demanda global de cobre ascendería hasta las 28.29 millones de toneladas (2.9% respecto al 2025). En tanto, la oferta se elevaría a 28.5 millones de toneladas (4.1% más que este año), lo que generaría un superávit en la producción mundial del metal de 210 mil toneladas.
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¿CAMBIO TOTAL DE ESCENARIO?
Nos referimos a esas proyecciones en pasado porque, transcurridos apenas dos meses del presente 2025, todo apunta a que tales estimados deberán ser ajustados. ¿En cuánto, exactamente?, ningún analista se arriesga a dar vaticinios exactos.
Sus reparos a hacer pronósticos se reducen a una palabra: Trump. Y es que, desde el 20 de enero, día en que asumió su segundo mandato al frente del gobierno de los Estados Unidos, Donald Trump se ha convertido en el mayor factor de desestabilización de los escenarios en que se movía el mundo hasta el 2024. Y, como consecuencia, ha instalado niveles de incertidumbre en ellos de tal grado que hoy es imposible prever lo que ocurrirá en ambos, incluso en el corto plazo.
Este es el caso de la economía, ámbito en el cual ha convertido a los aranceles a las importaciones en la principal arma para lograr que ‘América sea grande otra vez’. Y no solo a nivel local, como intentó en su primer mandato, sino ahora a escala global.
Pese a las amenazas, aplazamientos y decretos de aplicación, cuya vigencia fue prorrogada hasta el 2 de abril para México y Canadá, al cierre del presente informe (10.3.25) los únicos aranceles que quedaban vigentes eran los aplicados a China (20% a todos sus productos). Con la posibilidad, además, de que estos también queden sin efecto o se modifiquen tras la anunciada ‘conversación’ que tendrían ‘pronto’ Trump y el líder chino Xi Jinping.
Lea el informe completo en nuestra edición 170 de Rumbo Minero, aquí.